Iquitos – Peru, Enero 29.
Modelo de conservación de la biodiversidad amazónica. Diego y Sudamérica son los nombres de una pareja de manatíes que en marzo retornarán a su hábitat natural, luego de ser criados durante 3 años en el Centro de Rescate Amazónico, en Loreto. Todavía hay tiempo para conocerlos.
Manuel Igreda Reátegui.
El retorno de Diego y Sudamérica a su hábitat natural es un acontecimiento inédito en la historia “ecológica” de nuestro país.
Ambos mamíferos serán liberados en la laguna El Dorado, ubicada en la reserva nacional Pacaya Samiria. Y llevarán un chip en su cuerpo para monitorear sus rutas de migración y sus hábitos reproductivos.
El manatí es el mamífero acuático más dócil y tranquilo de la Amazonía. Y eso lo pude comprobar mientras me gano la confianza de Santa Cruz, un manatí de casi 100 kilos que disfruta el asilo del albergue ubicado a la altura del kilómetro 4.6 de la carretera Iquitos-Nauta.
Santa Cruz le dio la bienvenida a nuevos compañeros en el centro de rescate a cargo de la Asociación para la Conservación de la Biodiversidad Amazónica (Acobia). El mismo cuenta con el apoyo de la Dirección Regional de la Producción de Loreto y del Instituto de Investigación de la Amazonía Peruana (IIAP). También aporta el Dallas World Aquarium, de EEUU.
Rómulo Loja Saavedra, encargado del área de logística del centro de rescate, nos explica que el ingreso es libre mientras nos muestra las piscinas de loza y la enorme laguna natural rodeada de vegetación, donde Santa Cruz nada a sus anchas.
“¿Quieres ver a Yuri?”, me preguntó Loja señalándome con su mano derecha una criatura que se rascaba su cola con sus aletas. Era una pequeña manatí que nació hace tres meses y debe su nombre al lugar de donde la rescataron, Yurimaguas. Indiferente ante las visitas, Yuri está débil y necesita tomar leche.
¿Por qué hay tantos huérfanos en el centro amazónico? “La gente mata a las madres de los manatíes para vender sus crías o tenerlas como mascotas. También venden la carne, pese a que no tiene buen sabor y ninguna propiedad especial y tampoco es demandada en el mercado”, explicó Loja. Es la ignorancia de la gente lo que acaba con estos animalitos. Son tan mansos que ante el primer ataque, se dejan asesinar.
Yuri ya no me hace caso. Le da más importancia al biberón que tiene en su hocico. En otra alberca nadan tres manatíes que han recuperado su fuerza y peso y que se dejan fotografiar por propios y extraños. Los turistas extranjeros se sorprenden. En sus países solo pueden ver manatíes en gigantescos acuarios. Aquí, empero, los puedes acariciarlos y hasta darles su biberón.
A Rómulo le pone triste la partida de Diego y Sudamérica. Ha sido como un padre para ambos y habla de ellos como si fueran sus hijos.
Por su parte, Cristian Vélez, coordinador de educación ambiental de Acobia, está muy contento con la recuperación de los manatíes.
Me cuenta que Diego es un macho que pesa 170 kilos y Sudamérica una hembra de 180 kilos. Los técnicos de las distintas asociaciones que apoyan al Centro de Rescate Amazónico tienen todo listo para el viaje de Sudamérica y Diego en marzo próximo a la laguna El Dorado.
“Previamente, hemos trabajado con las comunidades del Pacaya Samiria para que convivan con Diego y Sudamérica. Su retorno será un hecho sin precedentes en el Perú y vamos a convocar a toda la prensa. Pero no los abandonaremos. Ambos tienen un chip para poder monitorearlos vía satélite”, añadió emocionado.
Datos
Apoyo voluntario. Todo aquel interesado en apoyar o conocer más sobre esta noble causa conservacionista, puede llamar al biólogo Javier Velásquez Varela, director del Centro de Rescate Amazónico, al teléfono 965834684 o a su RPM #845956. También puedes escribirle a su correo electrónico javi_vv@hotmail.com. El centro está ubicado en el kilómetro 4.6 de la carretera Iquitos-Nauta. Se puede llegar en motocar o en los transportes que llevan hasta Quistococha.